Existen ciertos principios de una correcta higiene que todos aprendemos desde niños:  hay que cepillarse los dientes al menos dos veces al día, usar enjuague bucal, reemplazar el cepillo de dientes frecuentemente, etc.  Sí, todas estas cuestiones son clave para la salud y la belleza de los dientes y la boca, pero también debes saber cómo llevar a cabo estas tareas con prudencia, pues la publicidad y la ignorancia nos ha vendido ideas sobre hábitos que no necesariamente aportan a la salud dental. En este post derribamos esos mitos.

1. Los mejores enjuagues bucales deben de contener alcohol

FALSO. Mucha gente dice que los enjuagues bucales más eficaces deben contener alcohol para matar a todos microorganismos dañinos que habitan en la boca.  ¡Nada podría estar más lejos de la verdad!  Algunos enjuagues bucales, que se formulan como 40% de alcohol, pueden hacer más daño que bien.  El alcohol causa sequedad de las membranas mucosas de la cavidad oral, interfiere con el trabajo de las glándulas salivales y fomenta la aparición de aftas.  Por otra parte, el alcohol también puede causar hipersensibilidad a los cambios de temperatura.  Así que vale la pena leer cuidadosamente la etiqueta y evitar el uso de este tipo de productos.  El acto de enjuagar la boca no debe durar más de 30 segundos, y el líquido con un sabor muy fuerte también puede ser diluido con agua.

2. Los dientes deben lavarse inmediatamente después de una comida

FALSO. Esto es un mito muy perjudicial que conduce a un daño irreversible al esmalte.  Por supuesto, después de cada comida, hay que cepillarse los dientes, pero es mejor  esperar unos 20 minutos.  La mayor parte de los alimentos (especialmente frutas, zumos y una variedad de vegetales) contiene ácidos que suavizan temporalmente el esmalte dental.  Si inmediatamente después de comer vas al baño a cepillarte los dientes, habrá un alto riesgo de desgaste de esmalte reblandecido o de la creación de grietas microscópicas formándose vías de acceso fácil para las bacterias hacia la dentina, y como consecuencia la aparición de caries dentales.  Es recomendable en los primeros minutos después de una comida solo discretamente enjuagar la boca con agua o usar una goma de mascar sin azúcar, para estimular las glándulas salivales a trabajar.

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3. Después del cepillado, enjuaga bien la boca

También en este caso, se debe ejercer la moderación y el sentido común. Es cierto que el enjuagar la boca después del cepillado ayuda a deshacerse de los restos persistentes de comida, pero, por otro lado, también elimina lo proporcionado por la crema dental (el flúor, calcio y otros minerales).  Ellos son responsables, entre otros, de la regeneración de esmalte y protección contra la caries dental, así que es bueno  que permanezcan sobre los dientes el mayor tiempo posible.  Es recomendable enjuagar la boca fuertemente antes del cepillado.  El mismo acto de cepillar debería durar unos 3 minutos, después del cual debemos escupir la espuma y saliva, y enjuagar de manera muy suave.

4. Los dientes deben lavarse tan a menudo como sea posible

El cepillado de dientes es la base para la higiene oral, pero también en este caso, el exceso puede ser perjudicial.  El exceso de cepillado en conjunto con demasiada presión  muy a menudo conlleva a la irritación de las encías y desgaste cervical en dientes.  Dependiendo de la técnica utilizada y el tipo de cepillos de dientes empleado (manual, eléctrico, sónico), 2-3 cepilladas que duran de 3 a 5 minutos serán suficientes.

5. Un buen cepillo de dientes debe tener cerdas duras

FALSO. Esa forma de pensar es un grave error.  El cepillo duro puede irritar las encías, dar lugar al desgaste, e incluso dañar el esmalte.  Un cepillo con cerdas más rígidas se recomienda únicamente para los fumadores que acumulan grandes cantidades de placa y el sarro.  Otras personas deben utilizar un cepillo de dureza media o de cerdas suaves.  

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